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BIOGRAFÍA

Nació el 22 de enero del año 1947, en Totiltepec, Municipio de Alto Lucero, Veracruz. Sus padres Mariano Mata Rodríguez y Prisciliana Domínguez Montero, de origen campesino.

Siendo pequeño a la edad de ocho años su familia decide mudarse a la comunidad de Temazcales; donde su infancia se desarrolla como la de cualquier niño de campo y va aprendiendo los oficios de acuerdo con su edad, no fue un niño inquieto sino obediente y tranquilo, un niño que desde pequeño aprendió de obligaciones del campo. Al paso del tiempo, ese niño se convierte en un joven de oficio y responsabilidades para el sostenimiento de su familia. 

Dentro de la etapa de su juventud, conoce su primer amor, Enedina Barradas, al paso del tiempo el joven decide proponerle matrimonio a su joven novia, la cual acepta ser su esposa y es así como la familia Mata Barradas procrea cinco hijos producto de ese gran amor: Justo, Lupita, Irma, Felipe y Celina.

Don Gaudencio contrae una enfermedad del hígado que lo deja en cama durante catorce meses, es así como empieza el calvario de la familia Mata Barradas, la vida de Don Gaudencio se debatía entre la vida y la muerte, a raíz de su enfermedad, se presentaba uno de los síntomas más preocupantes para la familia, su delgadez, llegando a pesar cuarenta kilogramos, era muy agobiante, ya que Don Gaudencio es de complexión robusta y una estatura aproximadamente de un metro con ochenta centímetros de estatura.

Durante ese tiempo su esposa, hijos, familiares y amigos siempre estuvieron al pendiente de su salud. La familia de Don Gaudencio decide ir a la parroquia de Emilio Carranza, Municipio de Vega de a la Torre, donde asistía cada domingo con su familia para platicar con el párroco Abraham López Montero y darle a conocer el estado de salud en cual se encontraba Don Gaudencio. El párroco, después de escuchar a la esposa, decide acompañarlos a su casa para confesarlo y administrarle los santos óleos, todo indicaba que se acercaba el fin de Don Gaudencio.

 

El padre Abraham lo confiesa, le unge con los santos óleos y lo empieza a visitar, esperando estar con él, en todo momento, el párroco no deja de asistirlo. Sus visitas son constantes, decide regalarle a su familia una Biblia, para poder darle más tranquilidad a Don Gaudencio. Su familia y amigos empiezan a leerle la Biblia lo cual lo reconfortaba. La enfermedad seguía ganando terreno y los doctores hacen todo lo posible por salvarle la vida, pero todos los esfuerzos son en vano, no existe remedio ni cura para contrarrestar su enfermedad, todo indicaba que, de un momento a otro, Don Gaudencio moriría,  pues se encontraba desahuciado, sin embargo, su familia sigue al pie de él, jamás pierden la fe. Durante ese tiempo corto que le queda de vida, nunca dejan de leerle la Biblia; con más razón la fe sigue creciendo en cada uno de sus familiares y reconocen que todo está en las benditas manos de Dios, Nuestro Señor.

Don Gaudencio postrado y desahuciado clínicamente empieza a tener sueños donde le indicaban: —tienes que orar por todos los enfermos del mundo. Esos sueños empiezan a ser constantes, tenía que orar por los enfermos. ¿Cómo era posible ayudar a otros cuando tu propia vida se debate entre la vida y la muerte? Esto era algo fuera de lo común, no tenía explicación lógica, tal vez eran parte de sus alucinaciones, debido a su enfermedad o ¿acaso estaba perdiendo la cordura? Pero Don Gaudencio siempre sostuvo que las indicaciones eran dadas del cielo; nunca dudó y aseguró que solamente Nuestro Señor Jesucristo puede dar esa orden.

Don Gaudencio obediente a las indicaciones recibidas, postrado, moribundo y lo que es peor, esperando su muerte, empieza en sueños a orar por los enfermos del mundo. La vida de Don Gaudencio, a raíz de los sueños, cambia de una forma sorprendente.

“Predicciones, visiones y sueños son tan vacíos como los fantasmas de una mujer encinta. A menos que te sean enviados del Altísimo, no les prestes atención”. Sirácides 34,5-6.

En una ocasión el padre Abraham visita a Don Gaudencio y le comenta todo lo que le está sucediendo, explicándole la necesidad que tenía de hacer oraciones y liberaciones para enfermos, es entonces cuando Don Gaudencio le propone al Padre Abraham, realizar las oraciones dentro de su parroquia “Santa Bárbara” de Emilio Carranza, Municipio de Vega de a la Torre, Veracruz, a lo cual el padre accede comentándole, que su parroquia se encuentra a su disposición siempre y cuando mejore de salud, el padre nunca lo contradice para no desanimarlo, ya que podría empeorar más su condición física ante tal negación. 

Don Gaudencio de forma inexplicable, se levanta de la cama, mejorando día a día de su terrible enfermedad. El Padre Abraham, sus familiares y amigos más cercanos no daban crédito a lo que veían ¿cómo es posible que estuviera de pie? esto solo podía ser un milagro de Jesucristo, Nuestro Señor.

Tomado del Libro: Gaudencio Mata Domínguez, Un hombre de fe y esperanza, de Gregorio Sanchez Basilio.

Conoce a don Gaudencio 

Conoce a Don Gaudencio aquí te dejamos un vídeo

A partir del  minuto 21:00  podrás ver una semblanza fotográfica 

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